¿Es la Criminología una ciencia, refiérase a los aportes de la Escuela Clásica y Positivista del pensamiento criminológico?

 ¿Es la Criminología una ciencia, refiérase a los aportes de la Escuela

¿Clásica y Positivista del pensamiento criminológico?

      En primer lugar, la criminología puede ser considerada una ciencia, ya que se ocupa del estudio de la conducta humana peligrosa, independientemente de si constituye un delito o no, abarcando tanto casos individuales como fenómenos colectivos. Además, la criminología ha experimentado un desarrollo y evolución a lo largo del tiempo, lo que ha sido facilitado en gran medida por las contribuciones de diversas áreas del conocimiento.

Para alcanzar una autonomía científica mediante un método establecido, fue necesario, paradójicamente, reconocer inicialmente una composición simbiótica con otras disciplinas durante esta etapa de descubrimiento y consolidación doctrinaria. Este proceso enriqueció aún más la cosmovisión existente.

Una vez que la criminología evaluó estas condiciones, junto con la definición de un objeto de estudio que, aunque multidimensional, es único, logró alcanzar objetivos teológicos que le aseguraron la autonomía respecto a cualquier influencia anterior, sin renunciar a la visión interdisciplinaria con otras áreas del conocimiento. En el transcurso de esta evolución, se fueron identificando las causas o factores que favorecen o hacen más propensa la realización de un acto delictivo. Estas razones epistemológicas dieron lugar a una delimitación que busca comprender la motivación detrás de la comisión de un hecho ilícito.

La criminología, como ciencia, ha recorrido un largo camino para ser reconocida como tal. Antes de consolidar su autonomía e independencia, ha tenido que observar diversas ramas del saber que contribuyeron a forjar su identidad, lo que ha beneficiado a esta ciencia social.

Durante, la Escuela Clásica del pensamiento criminológico, que emergió en el siglo XVIII con figuras prominentes como Cesare Beccaria y Jeremy Bentham, se centra en la premisa de que el crimen es el resultado de una elección racional. Entre sus principales contribuciones se encuentra la defensa de la responsabilidad moral del individuo, quien posee la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Beccaria sostenía que las penas debían ser proporcionales al delito, aplicadas de manera expedita y definidas por la ley, con el objetivo de prevenir la criminalidad.

Esta escuela postula que el castigo debe servir como un medio de disuasión, en lugar de ser un acto de venganza, y subraya la importancia de la igualdad ante la ley, argumentando que todos los individuos son responsables de sus acciones. La Escuela Clásica asume que el ser humano actúa con libre albedrío y que las sanciones deben ser justas y proporcionales al daño causado por el delito. Rechaza la arbitrariedad y la crueldad en las penas, abogando por un sistema penal más humano y racional.

Por otro lado, la Escuela Positivista, que surgió en el siglo XIX con representantes como Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo, sostiene que el comportamiento criminal está determinado por factores biológicos, psicológicos y sociales, en lugar de ser producto de la libre voluntad. Lombroso, uno de los exponentes más reconocidos, argumentaba que los criminales nacen con características físicas y biológicas específicas que los predisponen al delito, una noción conocida como el criminal nato.

A pesar de que sus postulados biológicos han sido ampliamente desacreditados, su enfoque introdujo la idea de que las causas del crimen son multifactoriales y deben ser analizadas desde una perspectiva científica. La Escuela Positivista también promovió el uso de métodos empíricos y estadísticos para el estudio del comportamiento criminal, con el fin de identificar causas y patrones delictivos. A diferencia de la Escuela Clásica, esta no se centra en la proporcionalidad del castigo, sino en la prevención del crimen a través de la rehabilitación o la eliminación de factores criminógenos en la sociedad.

Ambas escuelas han ejercido una influencia profunda en la evolución de la criminología moderna, aunque desde perspectivas opuestas. Mientras que la Escuela Clásica enfatiza la moralidad y la racionalidad individual, la Escuela Positivista aboga por un enfoque científico que considera al criminal como un producto de su entorno y biología.

A continuación, en el enlace del siguiente video se explica más a detalle cómo era la escuela positivista y la escuela clásica.

Por consiguiente, la criminología se presenta como una disciplina dinámica que examina de manera directa los derechos penales y las conductas desviadas. En consecuencia, resulta inapropiado establecer una única definición que englobe la diversidad de culturas, etnias y perspectivas.

Sin embargo, existe un consenso en que se trata de una ciencia empírica que aborda cuatro elementos interrelacionados en el contexto de un hecho delictivo: el delito, el perpetrador, la víctima y el control social.

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Relación entre la Criminología y las diferentes ciencias afines

Objeto de la Criminología (Delito, Delincuente, Víctima y Control Social)